Como le decía a r.- respondiendo su comentario viajar no es un gasto, es una inversión.
Como le decía a Opi, comentando un post de él, la felicidad es algo muy personal. No todas las personas somos felices con las mismas cosas.
Hay gente que se mata trabajando para cambiar el auto, o comprar un sillón más grande, más blanco, más diseñado o comprarse la última pantalla de 132 pulgadas. Si eso la hace verdadera y duraderamente feliz la compra es una muy buena decisión porque la felicidad no llega de modo mágico.
A la felicidad hay que encontrarla, cultivarla, cuidarla porque es muy escurridiza y muy efímera.
A mi viajar me hace muy feliz y durante mucho tiempo (aunque el viaje sea breve).
No hay recetas que la construyan, no hay personas que la generen.
Está en nosotros mismos, en hacer lo que nos gusta y disfrutar haciéndolo.
esas, que permanentemente enturbian algunos momentos. entonces, me entra el cargo de conciencia... que gasté mucho, que no era necesario, que quizás podría haber hecho otras cosas menos efímeras, bla, bla, bla....
y después el consuelo, nada es definitivamente imprescindible... y cuando el balance arroja:
* hijos independientes
* padres mayores sin problemas de salud y también independientes
Fotos: muchas... ahora que las miro con detenimiento... casi todas iguales!!
Dibujos: ninguno...
Libros: uno y un poco del otro.
Sol: todo... todo el día y en todas las situaciones. Agua: casi toda... agua dulce y agua salada... alternandamente. Arena: toda... de todos los colores, en un lugar blanca como azúcar, en otro negra como hollín... en todos lados agradable, suave, tibia!
Sensaciones: gratificantes, aunque lo que más me queda es la noción de destino o suerte como se quiera llamarlo. No puedo dejar de pensar en las cosas que le tocan a cada uno... al otro lado de la isla donde yo disfrutaba sin medida de la arena, el agua, el sol, la comida y la bebida, la tierra estaba temblando...
Tanta destrucción, tanto horror... y yo ni enterada!!
Alguna fuera superior muy adicta a la injusticia tiene que haber.
como bien me sugirieron una buena forma de pelearle a la sombra es apostando a la luz.
Convertirse en luz. Ser calor. Ser sol.
Disfrutar del sol, del calor, de la luz, de los proyectos y de los afectos.
Eso estoy por hacer. Me voy unos días a disfrutar del sol, del calor, de la luz... Resolví que el equipaje no lastre mis alas, voy dispuesta a guarecerme o mojarme si llueve, en vez de acarrear piloto, paraguas y botas.
llevo la cámara, un libro y un bloc de dibujo.
veremos los resultados...
(me parece que estoy entendiendo los consejos para el lado que me conviene ¿no?
mientras estoy cerrada en casa, teniéndome lástima, la vida sigue.
y cuando salgo a la calle... la vida me abraza, el sol me entibia, me encuentro con la gente.
Hoy salí... terminamos, en un bar... tomando café y poniéndonos al día con los chimentos. Nos encontramos en la librería, las dos comprando regalos, ella para sus hijos, yo un libro para mi (me estoy queriendo mucho últimamente), hacía un montón que nos veíamos... y reanudamos la conversación tan naturalmente. Ni los años ni la distancia borraron el cariño!
Estas fiestas también ponen en evidencia las presencias!
Todos los años pasa lo mismo... Todos los años decimos: esta fiestas no tienen ninguna importancia, son un día más... Sin embargo ponen en evidencia todas las faltas, todas las ausencias. Nos ponen en situación de balance... y el balance no siempre es todo lo positivo que debería ser.
yo te quiero ver... con 19 años y una familia hecha mierda y una ilusión de estudiar, de ser alguien... y la conciencia de ser inteligente... y ahogar todo.... guardar todo... y el trasfondo machista del discurso progresista... y... aunque tu casa arda, que tu vecino no vea el humo... y la familia Ingalls como parte de tu imaginario... y Dios metido en el medio
Eso vamos a hacer, escribir compartiendo... Querido Luis :
Voy a contarte que este "oficio de escribir" es una forma de conservar la memoria, porque una de las primeras cosas que perdemos las mujeres que hacemos de nuestra pareja nuestra razón de ser es perder la memoria.
Perdemos la memoria de lo que fuimos, de lo que quisimos ser, de lo que hicimos y, muchas veces, de lo que nos hicieron y nos empecinamos obstinada y destructivamente en cuidar al otro más que a nosotras mismas y la sombra nos va tapando.
La sombra del otro, porque hacemos eso, vivir a la sombra del otro y nuestra propia sombra, nuestro desdibujo de lo que somos convertido en lo que creemos que los demás quieren que seamos.
Entonces, pelear con la sombra es recuperarme, reencontrarme, redefinirme, escribirme y leerme, encontrar mi luz rescatándola